Fundada en el año 789, se la considera la capital religiosa, cultura y espiritual de Marruecos y es muy antigua y tradicional. Se la ve a simple vista exótica y durante unos 400 años fue la capital administrativa del país.

Lo más asombroso y significativo de la ciudad es su arquitectura que permanece intacta a pesar del paso del tiempo.

Se puede visitar el centro estudiantil islámico, la Mezquita de Kairouine y el Palacio Real.




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