Un viaje a Túnez es un viaje por una historia de más de tres mil años. Las huellas de fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos, turcos o españoles, van apareciendo conforme se recorren las diferentes zonas del país. En esos paseos se descubre también un pueblo hospitalario. De raíces beréberes, los tunecinos saben desde siempre que una taza de té reconforta y alivia al viajero más cansado, procedente del desierto o de cualquier otra zona del mundo. Pero no es sólo historia y hospitalidad lo que caracterizan a Túnez, el país ofrece también excelentes playas de arenas blancas y aguas transparentes, clima moderado, verdes valles llenos de flores, encantadores oasis con refrescantes palmerales, doradas dunas, deliciosos dátiles, cautivadora artesanía o travesías por un inconmensurable desierto.

 

Túnez tiene un clima cálido durante todo el año. Las mejores épocas para visitar el país son la primavera y el otoño. En verano en el interior las temperaturas pueden llegar a ser muy altas. El invierno es templado y lluvioso.

 

En los meses estivales de mayo a octubre se recomiendan la ropa ligera y de algodón. Nunca viene mal una prenda de abrigo liviana, especialmente durante los meses de septiembre y octubre. En las estaciones de primavera y otoño se aconsejan las prendas de verano y algún abrigo para las noches. En los meses de invierno hay que ir bien abrigado, ya que las temperaturas suelen bajar notablemente. No hay que olvidar llevar una calzado cómodo y ligero, anteojos de sol, un buen sombrero así como cremas de protección solar. Túnez es uno de los países musulmanes más liberales y tolerantes, pero se deben respetar las convenciones del Islam al visitar monumentos religiosos, por ejemplo hay que cubrirse los hombros o las rodillas.

 

 




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