Conocida por su historia, arte, corridas de toros, flamenco, playas y tantas horas de sol al año, es España, sin embargo, no sólo esto, sino mucho más.

Esta tierra es y ha sido desde hace milenios uno de los grandes centros culturales de Europa. Tantas de sus ciudades, e incluso los más perdidos enclaves, albergan monumentos de excepcional valor histórico y artístico, sin mencionar los extraordinarios parajes naturales con que esta añeja península cuenta.

España es diferente de todo; de Europa, del mundo, y sobre todo de sí misma. Ya que es un país lleno de contrastes, comenzando por su clima y sus paisajes cuya diversidad le han acarreado el calificativo de \"la pequeña Europa\". Efectivamente en España encontramos climas y paisajes que recuerdan a puntos muy remotos del continente europeo o incluso del africano, nada extraño si consideramos que sólo está separada de Africa por el Estrecho de Gibraltar. Pero lo más especial es que todos estos contrastes los encontramos a veces en una muy reducida área, como es el caso de la provincia de Granada, que a pesar de contar con el pico más alto del país, el Mulhacén, cubierto de nieves perpetuas, se encuentra muy al sur, en la costa Mediterránea frente a África. Esto nos puede dar una idea de cómo en en escasos kilometros pasamos de paisajes alpinos a paisajes africanos.

A su vez, cada región, cada ciudad dentro de una misma región, y a veces cada pueblo, presenta una realidad tan diferente como fascinante. Ello es debido a la rica historia de este país y a los numerosos grupos étnicos que lo poblaron trayendo costumbres, tradiciones y manifestaciones artísticas muy diversas que a veces se fusionaron en algo completamente nuevo y autóctono y a veces se mantuvieron inalteradas durante siglos.

 




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