Este país es uno de los destinos turísticos más visitados del planeta. Quizá lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en Italia es Roma; pero no la ciudad sino el Imperio de Roma. La civilización más famosa de la historia instaló su metrópoli en Italia y consagró a Roma como \"el faro de la civilización\". Más allá de las consideraciones humanas y políticas que puedan hacerse de esta frase, no podemos dejar de notar que ciertamente Roma es luminosa y la belleza arquitectónica, la historia pura y la tradición de la cultura romana en occidente son indiscutibles.

Al pensar en el turismo en Italia, luego de recordar su majestuosa e imponente historia pensamos en la comida. La gastronomía italiana tiene una particularidad, que se extiende más allá de los límites de la gastronomía para ser una constante en la idiosincrasia y el simbolismo de Italia. Está muy lejos de ser considerada al mismo nivel que la cocina francesa, no obstante, al llegar a casa, en la vida cotidiana, en las cenas numerosas es raro que alguien quiera comer una Sopa Bouillabaisse sino que se inclinará por la pizza o por un delicioso plato de pastas caseras. Lo mismo sucede con toda Italia, no tiene el supuesto refinamiento de otros destinos turísticos sino que es algo más visceral, algo más pasional.

Finalmente, lo que pensamos al plantearnos hacer turismo en Italia es la playa o la religión. Las playas italianas son bellísimas y la temperatura del sur italiano es muy agradable. Por el otro lado, la religión cristiana tiene aquí su sede central. Es cierto que el Vaticano es un país independiente de Italia, pero eso no es más que una cuestión geográfico-política. Visitar Italia es para muchas personas una oportunidad única para visitar la Santa Sede y hasta presenciar al Papa haciendo uso de la oratoria litúrgica. Aunque también para los creyentes de otras religiones diferentes a la cristiana o para los agnósticos y ateos la visita al Vaticano es una experiencia formidable debido a la colosal y bella arquitectura que presenta y a la posibilidad de recorrer la infinitamente famosa Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel.




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